Venta online

El comercio electrónico, a veces conocido como e-commerce (electronic commerce en inglés), consiste en la compra y venta de productos o servicios a través de medios electrónicos, en Internet.

Habitualmente, cuando accedemos a una tienda electrónica (tienda virtual, tienda online), las empresas que también tienen venta presencial o tradicional nos ofrecen una serie de ventajas con el fin de potenciar la venta online. Esto suele ocurrir porque, por ejemplo, para una empresa local de venta de herramientas, las posibilidades de que el nº de personas que “pase por su tienda online” es exponencial frente a los clientes que visitan sus instalaciones físicas.

Moraleja: la estrategia de venta en Internet ha de ser diferente a la estrategia de venta de cualquier compañía tradicional. En Internet se vende más y mejor (con menos costes de personal, por ejemplo), pero las tiendas virtuales han de aportar un extra que atraiga al número de visitantes de su portal e-commerce.

Francisco Carrero nos contaba hace algunos días en su post “7 razones por las que hacer tu ecommerce global no es tan fácil” en el portal genteecommerce.com algunos de los handicaps que a priori deben tenerse en cuenta a la hora de abordar un proyecto global e e-commerce. Desde luego, son aspectos a tener en cuenta.

El asunto de los pagos online suele ser el que más preocupa a los usuarios y, sin embargo, se trata de uno de los aspectos más controlados por las empresas y también por los usuarios. Recordemos que una transacción online deja el mismo rastro o traza que una transacción por cajero electrónico. Lo único que tendremos que tener en cuenta si accedemos a una tienda electrónica en el aspecto de los pagos, devoluciones, etc. son las condiciones que deben estar publicadas en el portal Web o en la propia tienda electrónica.

¿Conocéis alguna plataforma de desarrollo de e-commerce?

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¿Pagos online?

Uno de los principales inconvenientes para el despegue del comercio electrónico es la falta de confianza del usuario en Internet como medio de compra y, sobre todo, de pago.

No tenemos porqué pensar que resulta más fácil el robo de datos en las transacciones electrónicas que en los pagos con tarjeta en tiendas o restaurantes, o al sacar dinero de un cajero automático.  Es quizá el desconocimiento o la difusión de noticias acerca de hackers y fraude on line  la que ha ayudado a generar un halo muy poco propicio para incentivar la compra en la red.

No debería ocurrir así, más aún sabiendo que cuando compramos en Internet con tarjeta de crédito, tanto la validación de la transacción como la realización del pago se realizan mediante el mismo sistema que en una compra convencional.

Uno de los protocolos de seguridad para garantizar la confidencialidad en la transferencia de datos en Internet es el SSL (Secure Sockets Layer), que asegura la identidad de quien vende, la integridad del mensaje completo y , además, cifra los datos con  hasta 128 bits. Esto nos asegura que si terceros interceptan nuestra transacción, no pueden interpretarla de una forma sencilla.

Aún así, cuando efectuamos un pago con tarjeta de crédito en la red no se nos solicita que mostremos nuestro D.N.I. como establece la normativa 1.0, por lo que cualquier persona con acceso a una tarjeta de crédito de la cual no sea titular puede pagar con ella vía on line. Para evitar estas prácticas los bancos han establecido algunos estándares de seguridad que certifican la autenticidad del usuario de la tarjeta. Es el llamado Comercio Electrónico Seguro, que proporciona un plus de seguridad mediante una clave asociada a cada tarjeta que sólo debe conocer su propietario. Cuando los usuarios realizan una compra en la red, además de escribir su número de tarjeta es solicitada la clave personal que lo valida como usuario legítimo.

¿Nos cuentas tu experiencia de compra y pago en la red?

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