Aciertos y errores no calculados…¿sabes reconocerlos?

Ayer por la mañana, mientras conducía por la SE-30 en Sevilla (he de reconocer que soy poco hábil al volante y que esta semana la ciudad está casi desierta al celebrarse la Feria de Abril), en una de las incorporaciones al tráfico, un arriesgado conductor se precipitó a mi carril por delante del coche, y una conductora de moto confiada le siguió sin apenas mirar hacia atrás.

Hasta aquí, todo es normal a las 8:30 de la mañana en una ciudad transitada y con tejido empresarial, ¿cierto?

Lo que me sorprendió y me ha hecho pensar es que la conductora de la motocicleta, cuando fue consciente del peligro que había corrido, literalmente se echó las manos a la cabeza al casco, y me pidió disculpas acto seguido.

A esa hora es preferible no maldecir el tráfico, yo prefiero buscar analogías, y encontré esta:

¿Sabemos reconocer un error y nos alarmamos cuando, en nuestras empresas, no hemos hecho algo bien?

¿Reconocemos en qué hemos errado y actuamos en consecuencia?

¿Seguimos a quien va delante sin preguntarnos si hay otras posibilidades?

¿Analizamos lo que hemos hecho, o culpamos a los demás o al entorno que nos rodea?

¿ACTUAMOS PARA CAMBIAR?

Diana Torres

 

Desnudando a… (FEBRERO)

Julián Hernández Ranz, licenciado en Humanidades y dedicado a partes iguales a la tecnología y la gestión de clientes.

Brillante en sus exposiciones online, promotor de negocios digitales y, por encima de todo, un competidor extremo que hasta ahora ha centrado su energía en el pádel.

Me llamo Julián Hernández Ranz, soy natural de Mérida y licenciado en Humanidades por la Universidad de Extremadura. Orienté y completé mis estudios académicos con una formación en RRHH y en finanzas. En la actualidad y desde hace ya cinco años trabajo para una entidad bancaria.

Por otro lado, hace un par de años emprendí un proyecto paralelo que nada tiene que ver con mi profesión laboral. Creé un blog personal (http://avioncito24.com/) donde contaba historias, algunas muy malas y otras aun peores, sorprendentemente hubo gente a la que le gustó. Cuando empecé con aquello mi relación con el mundo de la tecnología era nulo pero con ayuda de gente cercana (siendo terriblemente insistente y pesado) conseguí más menos dominar el blog.

Los comienzos fueron duros pero ilusionantes, alojé el blog en Blogspot y me resultaba extraño el poco flujo de visitas que tenía cosa que me hizo plantearme dejar aquello. Pero no lo hice, continué, incrementé mis post hasta regularizar mis publicaciones a una diaria cosa que provocó un pequeño incrementó en las visitas. El empujón definitivo fue cuando comencé a apoyarme en las redes sociales y entonces todo cambió. Las visitas fueron incrementándose poco a poco, un día me leían diez personas y a la semana siguiente eran cincuenta y así hasta las hasta más de trescientas, había días que superaban las cuatrocientas visitas diarias. Todo dependía de quien compartiese la publicación aquel día o que la persona adecuada le diera a “me gusta” en Facebook. De hecho pensaba que  el contador se había estropeado.

El incremento de la difusión y el número de visitas sin duda alimentaba mis ganas de seguir escribiendo y escribiendo, además (esto va a sonar chovinista) se daba el hecho de que mucha gente me comentaba lo que le había gustado aquel post y lo que se había reído con ese otro.  El reconocimiento en algo en el que has puesto tanto esfuerzo  nutría mi empeño en que esto fuera más. De ahí que pasase a alojar el blog a WordPress (compré hasta el dominio) que ciertamente ofrecía más herramientas y posibilidades que el anterior, también entiendo su funcionamiento como algo más complicado. Casi dos años estuve publicando un post diario hasta que poco a poco lo fui dejando. Llegó un momento en el que lo que escribía no me gustaba ni a mí y aun así seguía publicando, así que lo dejé.

Hace unos meses, y viendo que había renovado automáticamente el dominio, decidí quitarle las telarañas, soplar el polvo y darle un nuevo aire al blog. Corregí mucho de los post, cosas que no me gustaban, muchos los borré directamente y de muy de vez en cuando hacía alguna publicación nueva. En actualidad estoy desarrollando un nuevo proyecto, esta vez con colaboradores y así que el trabajo sea más llevadero porque ciertamente esto engancha y agota a partes iguales y más cuando lo compaginas con una carrera laboral ajena a este mundo. Por cierto ya que estamos ánimo a quien quiera a colaborar, aquí podréis ver las bases: http://deporteyensayo.com

Por último, para despedirme, me gustaría dar un consejo a quienes tengáis el gusanillo de hacer un blog, podéis tomarlo o no, yo soy más de pasar de los consejos pero ahí lo dejo. Digamos que el blog es el canal donde exponer lo que tengáis en mente y las redes sociales el difusor de ese canal, el apoyo en ellas es fundamental para el divulgar vuestro mensaje, pero por encima de todo, lo realmente importante es el mensaje, lo demás son meras herramientas. Ahí es donde te tienes que bregar.

“Sin un buen mensaje lo demás no importa”

Julián Hernández Ranz

Desnudando a… (ENERO)

…IGNACIO DELGADO

@eljovenaprendiz

26 años. Finalizando su último año Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas en la Universidad de Sevilla.

Ha compatibilizado su formación académica con la gestión operativa de Imaginática, una organización sin ánimo de lucro que organiza bianualmente un congreso para acercar universidad y empresa.

Una de sus grandes virtudes es el trabajo en equipo, pragmatismo en la organización y el contacto constante con tecnologías innovadoras.

No tiene grandes referentes, sino que admira a sus propios compañeros, a las personas que se esfuerzan por llegar a sus objetivos, a aquellos que con dedicación y empeño logran sus sueños.

Soy un chico bastante normal, me gusta pasar el tiempo con mis amigos, leyendo, escuchando música y, supongo que por vocación, buscando novedades y noticias que van saliendo en el mundo de la tecnología/informática. Acabo de empezar a desarrollar una aplicación para iPhone/iPad, me voy a encontrar con mil problemas seguro xD.

En un comienzo, no tenía en mente estudiar ninguna de las ingenierías informáticas que hay, siempre me gustó el dibujo y mi primera opción fue diseño gráfico pero, por avatares del destino acabé en la ETSII. En los años que llevo aquí, he aprendido mucho de las personas. Algunas veces es inevitable desanimarte, pero aquí no puedes permitirte el venirte abajo. El padre de una amiga me dijo una vez que ésta es una carrera ‘árida’ y creo que es la mejor definición que he escuchado nunca de ella.

De un tiempo a esta parte ha sido inevitable pensar en dónde me gustaría trabajar cuando acabe los estudios. Tengo la fortuna de estar en un sector que se está defendiendo en estos tiempos tan difíciles y de contar con muchos amigos que ya están trabajando y me comentan sus experiencias.

A día de hoy, el campo que más me llama la atención es el desarrollo web. Mi proyecto fin de carrera trató sobre gestores de contenidos en red, fue una experiencia enriquecedora y con muy buenos resultados. Quizás eso condicione el querer empezar en este sector pero sería muy valiente cerrarse a otro tipo de trabajos.

Cuando hablo con compañeros de la carrera, me invitan a irme a Madrid o a otra ciudad para trabajar. La mayoría coincide en irse durante un tiempo para, a largo plazo, volver. No descarto el viajar a otra ciudad o incluso otro país para encontrar trabajo pero, creo que para comenzar, Sevilla no es mal lugar, hay muchísimas empresas en las que puedes ganar una gran experiencia y abrirte muchas puertas.

Comencé en Imaginática gracias a una compañera; me mencionó que había unas jornadas organizadas por alumnos y, a pesar de que la cosa me llamaba la atención, si no es por ella, no creo que hubiese entrado a formar parte de esta familia, es una de las cosas por las que siempre le estaré agradecido.

Los momentos que he vivido con los compañeros y amigos de la asociación tanto dentro cómo fuera de la escuela han sido muchos y muy buenos, siempre hemos tenido mucha suerte con los compañeros que han decidido participar.

Una de las cosas que he aprendido en esta etapa es que para poder ofrecer a nuestros compañeros unas ponencias que realmente les interesen, es necesario, por no decir obligatorio, hacer un seguimiento de las noticias y avances que más les llaman la atención. No es responsable elegir lo que a un pequeño grupo cercano le gusta desatendiendo a la mayoría. Mediante este seguimiento y en mi opinión, creo que los sectores que rcecen y están en auge son las aplicaciones móviles (IOS, android, Windows mobile, Firefox OS en breve…) y el desarrollo web que, a pesar de llevar más tiempo, no parece flaquear.

Recomiendo muy encarecidamente a los alumnos universitarios a entrar en asociaciones pero ojo, la prioridad nunca deben dejar de ser los estudios. Cuestan demasiado esfuerzo y dinero.

 En las asociaciones aprendes lo que no enseñan en las clases. Yo, personalmente, he aprendido a gestionar a un grupo de personas a mi cargo para organizar a tiempo una actividad, trabajar en equipo, tratar con cargos de empresas e instituciones, no dejarme llevar por los nervios ante situaciones de mucha presión con público…

 Son eventos para las que los profesores no te pueden enseñar y es una oportunidad inigualable.

Según mi experiencia, no es necesario tener cualidades especiales ni un gran currículum para hacer algo grande. En los últimos años, profesores del MIT, abogados, miembros de destacadas empresas dentro del ámbito de las redes sociales o las telecomunicaciones, nos han felicitado por el trabajo desarrollado durante las jornadas. No importa que seas el mejor en algo para formar parte de algo grande. Una de las preguntas más importantes que me hicieron al entrar y hemos seguido  haciendo a los compañeros que querían formar parte de Imaginática era ‘¿Qué te gustaría aprender a hacer?’.

Somos estudiantes, pero, antes que eso, somos personas y siempre podemos seguir formándonos aunque no todo sea código o números.

A día de hoy no me planteo otra cosa que no sea acabar las asignaturas que me quedan y sacar adelante las próximas jornadas. Espero acabar el curso con un pie en el mercado  laboral y poder usar las experiencias que he estado ganando estos años atrás organizando las jornadas.

Ignacio Delgado

Tu cara me suena… #ReconocimientoFacial

Hace algunos días estuve en el aeropuerto recogiendo a mi hermano que, como otras muchas personas, volvía a casa por Navidad. Me sorprendió ver como los familiares y amigos de todas esas personas que volvían se agolpaban en las salas de llegada ansiosos por que se abriera la puerta de llegadas y poder reconocer una cara conocida.

Esto me hizo pensar (el vuelo venía con media hora de retraso y yo estaba casi sin batería…) en cómo de un modo casi inmediato cada una de las personas que llegaba identificaba a sus seres queridos entre los cientos de personas agolpadas allí.

¿Tenemos un sistema innato de reconocimiento facial? ¿Qué patrones seguimos? ¿Qué procesos mentales se generan? ¿Podemos emplear este conocimiento para mejorar las actuales aplicaciones que hay en el mercado para realizar el reconocimiento facial?

Hace algunos meses Google publicó la noticia de su patente para el reconocimiento facial que permitiera desbloquear terminales (smartphones, tablets, etc.). Esta noticia quizá no ha sido excesivamente viralizada, pues otro gigante, Facebook, ha suscitado una mayor polémica en temas de privacidad y los problemas legales que podría causar la tecnología de reconocimiento facial: cuando la compañía adquirió la start-up israelí Face.com, que desarrolla estos procesos de reconocimiento y sugiere el nombre de amigos para etiquetar en las fotos que los usuarios suben, éstos no agradecieron tanto la inmediatez de etiquetado de las fotos como recriminaron la falta de privacidad en la red.

Tras la apertura en Europa de una investigación que trataba de adelantarse a una posible normativa legal estricta,  Facebook se comprometió a eliminar cualquier patrón o modelo en sus algoritmos que se emplee con el fin de reconocimiento facial.

Sin embargo, son muchos los usos que podemos dar a este tipo de tecnologías. Un ejemplo de buena praxis es UWF, Universal Face Workstation, un software de reconocimiento facial que el FBI entregará de manera gratuita a todos los organismos policiales del país.

Otro gra ejemplo de usabilidad de soluciones de reconocimiento facial nos lo proporciona  PSA Peugeot Citroën,  que  en colaboración con el laboratorio 5 del Centro de Transporte y Procesamiento de Señales de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, trabajan en el desarrollo de una tecnología que permite captar las diferentes expresiones faciales, cadencia de parpadeo, movimientos musculares, y emociones del rostro del conductor para prevenir ante síntomas de somnolencia o malestar.

Como ocurre en una inmensa mayoría de casos, la tecnología en sí es sólo una herramienta. El uso y explitación que hacemos de ella depende exclusivamente de nosotros.

Desnudando a…

…ALEJANDRO GALLARDO

@a_gallard

Alejandro Gallardo. 21 años. Comenzando su último cuatrimestre en el Grado Business Administration and Management en la Universidad de Sevilla.

Desde muy joven ha compatibilizado su formación académica con los estudios de música, y ahora, en la Universidad, simultanea las clases con un proyecto de Investigación en Marketing (co-creación de empresas y crowdsourcing)  y prácticas en empresa para el sector asegurador.

Con una capacidad de trabajo en equipo excepcional, grandes dotes de comunicación y empatía, Alejandro se encuentra en una etapa decisiva a nivel profesional.

Desde muy pequeño, si algo he tenido claro, es que no me gusta perder el tiempo. Pasé por infinidad de actividades: clases de teatro, baloncesto, fútbol, ajedrez, clases de inglés,… hasta que encontré el que, en principio, pensé que se convertiría en mi profesión, la MÚSICA. 10 años más tarde pienso que ha sido, es y será mi hobby preferido, pero que mi profesión se encuentra en otro lugar, en el ámbito de empresa y negocio y, sobre todo, haciendo foco en las relaciones interpersonales.

No obstante, tengo mucho que agradecer a la música: De ella aprendí que si quieres conseguir algo, puedes. Aún recuerdo esos días en que salía antes del instituto (al que no prestaba mucha atención), y recorría 70 Kilómetros para venir al Conservatorio a recibir varias horas de clases…y la vuelta a casa mientras anochecía en el bus. Así durante 3 años.

No sé como acabé matriculado en Administración y Dirección de Empresas, la sensación que tengo es que se trata de uno de los mayores aciertos que he tenido en mi vida. Creo que estudiar en la Universidad me ha aportado curiosidad, ganas de saber más y más en un ámbito anteriormente desconocido para mí, la oportunidad de enfrentarme a nuevos problemas, retos, que fuera de ésta no se plantean.

En cuanto a la elección, creo que el marketing es el área de la empresa al que más se adapta mi perfil, a mi personalidad, y en la que más cómodo me siento. Han influido, además, tanto las sensaciones que me transmitía mi primer profesor de Marketing en la Universidad de Sevilla hasta la capacidad de encontrar soluciones y la necesidad de reinventar y reinventarsse que veo reflejada en mis conocimientos ahora.

Pienso que es una materia en la que 2+2 no suelen ser 4, en la que la capacidad de ver una misma cuestión desde diferente puntos de vistas es vital. En definitiva, considero que, gran parte del éxito marketiniano se fundamenta en el feedback con otras personas. Y eso es exactamente lo que a mí me gusta.

Realizar un proyecto de investigación es algo que siempre he visto muy lejano, desconocido, reservado para cierto tipo de personas muy cualificadas.

Por ello mi curiosidad no me ha permitido desperdiciar esta oportunidad. Es muy pronto para decidir si la experiencia puede hacerme cambiar en cuanto a la orientación de mi futuro, lo que sí tengo claro es que se trata de una motivación extra el hecho de estar rodeado de personas (profesores) que me van a aportar conocimiento y experiencia.  Será un complemento perfecto para mi proceso de aprendizaje, así como para esclarecer hacia dónde quiero encaminar mi futuro profesional, que aún está (o, mejor dicho, estoy) repleto de interrogantes.

A prori, y según las ideas, algunas de ellas preconcebidas, que tengo, no me gustaría “encerrarme” en una oficina durante 10 horas al día sin contacto con el mundo exterior.

Echando un vistazo al mercado laboral, me apetece bastante probar en el sector de la Consultoría, pues aunque sea un trabajo que requiera muchísimo me encuentro con la motivación suficiente para afrontar un reto de estas características.

Otros sectores que me atraen, muy dispares entre ellos, son las nuevas tecnologías y el sector  turístico.

Considero que lo único necesario para desarrollarse profesionalmente es tener muchísimas ganar de realizar lo que quiera que sea. Si tienes ese plus de motivación que te haga diferenciarte, creo que las oportunidades aparecen, más aún cuando lo complementas con formación.

Desde mi punto de vista, la situación actual debería hacer que los alumnos estuviéramos más despiertos, con más ganas de aprender, más activos…algo que no veo a mi alrededor. Parece que no se valora la oportunidad de adquirir formación de primer nivel, se asiste a clase casi por obligación y falta una inyección de motivación en todos los huecos de la facultad.

Actualmente estoy realizando prácticas en empresa, las cuales veo como primera toma de contacto con el mercado laboral, como la mejor forma de comenzar a aplicar esa teoría que he estado aprendiendo durante los años de formación. Además, el hecho de compaginarlo con la carrera, creo que hace que desarrolle una capacidad de trabajo, organización y eficiencia superior a la de los demás.

Hasta que no me he encontrado en esta situación, no me he dado cuenta que el conocimiento sin  la capacidad para aplicarlo, no tiene valor.

Con una actitud proactiva, disfruto con mi día a día. Me levanto con ganas de aprender algo nuevo un día más, no pierdo el tiempo en quejarme y trato de cambiar aquello que no me gusta.

Con la actual situación socio-económica, deberíamos dejar de centrarnos en los problemas para sacar los mejor de nosotros mismos. Se trata de una oportunidad para esforzarme y diferenciarme de los demás. Y a eso creo que dedico mi día a día…

Como dice mi bio en twitter: Caer está permitido, levantarse es obligatorio!

Alejandro Gallardo

¿Somos “miopes del Marketing”?

Este término lo estableció Thoeodore Levitt en los 60.

Citando a Wikipedia:

“La miopía de marketing está relacionada con el hecho de definir el mercado de referencia en términos del producto y no de la necesidad que satisface. Si se mira solamente a los competidores que producen el mismo bien y no se presta atención a otras empresas, de otras industrias, que producen bienes destinados a satisfacer la misma necesidad, se incurre en un error de miopía de marketing. Los productos no se venden por el bien en sí mismo sino por la función que cumplen y la necesidad que satisfacen.”

Así, dentro del sector TIC, por ejemplo, las grandes compañías, se han “puesto las gafas” y han diversificado sus líneas de negocio, ofreciendo soluciones de Cloud Computing, Software as a Service (aplicaciones como servicio pagando una cuota mensual, trimestral o anual en forma de suscripción renovable) o han adquirido pequeñas empresas que les permiten dar un soporte especializado, algo que les proporciona valor añadido de cara a la PYME (como estrategia de penetración de mercado en España, por ejemplo, donde el perfil de empresa medio no corresponde a las grandes cuentas IBEX35).

Si en las organizaciones seguimos pensando en ofrecer productos y servicios, hemos de encontrar valores diferenciadores en ellos. Pero, ¿y si los valores que creemos destacan por encima de la competencia no son tan claramente decisorios para nuestros clientes?

Estamos en una situación en la que, hoy más que nunca, las empresas son personas, las empresas han de buscar la fórmula que lleve a las personas a hacer negocios con “sus personas”, en un ambiente de colaboración y confianza, en el que el beneficio (sea de la índole que sea), proporcione bienestar y genere relaciones a largo plazo que, de un modo simultáneo o no, permita a las personas crecer profesionalmente.

Tira tus viejos manuales de ventas y estrategia, y ponte las gafas de un modo permanente. Es el mercado quien te proporciona las imágenes más fascinantes, con más información y, sobre todo, que te permitirán VER DÓNDE ESTÁ LA OPORTUNIDAD, ¡NO SEAS UN MIOPE!