La máscara de Facebook

Desconozco si pertenecéis a ese distinguido colectivo que, al menos un par de veces al día, se siente decepcionado, desencantado, desilusionado y todos aquellos adjetivos que empiezan por des-. ¡Ah sí! Se me olvidaba el calificativo “frustrado” y éste sí que no tiene nada que ver con  los anteriores: éste es el que más pesa y el que más cuesta despegar de nuestro disfraz.

Las universidades Humboldt de Berlín y la técnica de Darmstadt han realizado un estudio que ha tenido como objetivo evaluar el grado de satisfacción que siente un usuario tras visitar las fotos y comentarios de sus amigos en Facebook. Abro paréntesis dos puntos: dentro de estos “amigos” se encuentran los que realmente lo son, los que no lo son tanto, los que hace tiempo que no lo son porque hace años que no vemos y los que nunca lo fueron. Ahora sí, súbanse las cremalleras y no dejen ningún resquicio de piel al descubierto porque esto va a doler.

El informe concluye que “la experiencia de los usuarios por esta red social es negativa ya que la envidia nos hace sentir solos” y anhelosos de vidas más plenas y más llenas de vacaciones.

Facebook solía ser como una gran fiesta para todos, un espacio virtual en el que es posible desde bailar hasta beber y seducir. Pero cuando también están mamá, papá y el jefe, la fiesta se transforma en un evento lleno de ansiedades“, afirmó Ben Marder, responsable de otro estudio similar realizado por la Universidad de Edimburgo.

Éxitos, grandes noticias, logros profesionales, veranos paradisiacos, cumpleaños aristocráticos, aprobados, enamoramientos, fiestas, confeti y sonrisas, muchas sonrisas.

Sin embargo, bien sea por la propia naturaleza del ser humano o por la verdadera necesidad que tenemos de reflejar nuestros mejores posados, siempre hay menos overbooking de fracasos, inviernos fríos, suspensos, cenizas y lágrimas.

Actualmente, somos 1000 millones de usuarios en todo el mundo, incluidos aquellos perfiles de animales y mascotas a los que no les afecta, para su fortuna, este tipo de patologías. Cambiemos el chip y no permitamos que nunca nos toque ser parte de ese 33%.

Facebook no está diseñado para hacernos sentir mal. Comenzó sirviendo como punto de encuentro de estudiantes de la Universidaduniversidades Humboldt de Berlín y la técnica de Darmstadt de Harvard y hoy nos da la oportunidad de ponernos en contacto con amigos que hace tiempo que no vemos, con familiares que viven demasiado lejos y con personas a las que nos une un interés común. También para promocionar nuestro blog, página web, productos y marca personal. Muchos diréis, y estaréis en lo cierto, que también es idóneo para acceder al cotilleo desde el anonimato y desde casa, para regodearse en la felicidad ajena, pero…

¿Por qué no empezamos a pasear por Facebook como si de la punta de un iceberg se tratara?

Sólo Lewis Carroll envidiaba la vida de Alicia en el País de las Maravillas, el resto de los mortales sabemos que no debemos sentirnos frustrados al conocer sólo los capítulos felices de la vida de una persona, porque esa parte en mayor o menor medida…

…también la tenemos nosotros.

Ahora, quitémonos el disfraz, los restos de serpentina, cojamos el teléfono y quedemos con una de esas personas en una cafetería a mitad de camino entre nuestra casa y la suya. Descubriremos a través de una distendida conversación el resto del iceberg🙂

¿Y vosotros? ¿Cómo os comportáis ante las publicaciones y dichas de vuestros facebook-amigos?🙂

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