¿Mala memoria? ¡Al congelador!

Hoy en día es necesario tener al menos una copia de la información importante con la que trabajemos habitualmente. Nunca sabemos cuando vamos a quedarnos colgados por la máquina con la que estamos trabajando. Para ello, lo habitual es hacerse con un disco duro o alguna memoria externa en el cual ir haciendo periódicamente copias de seguridad o backups de nuestros datos.

Pensando en esto, me surgió una duda hace poco:

¿Qué ocurre cuando esa copia es la que deja de funcionar?

Es cierto que hay varias empresas que, por un módico precio, se comprometen a recuperarte los datos pero, si no tienes presupuesto para ello, hay formas alternativas para recuperar esos datos.

No voy a daros falsas esperanzas, aspiramos a recuperar la información, no a reparar la memoria externa. Una memoria dañada no es fiable en cuanto a funcionamiento, nuestro objetivo será poder acceder a ella y salvar los documentos.

Aunque parezca broma, meter la memoria en el congelador suele funcionar en estos casos. Uno de los problemas mecánicos más frecuentes en estos sistemas de almacenaje viene dado por sobrecalentamiento. El plato, deformado por la temperatura, al enfriarse recupera temporalmente su forma original permitiendo el acceso a los datos durante un breve periodo de tiempo.

Para hacer esto de forma segura… Teniendo en cuenta que estamos metiendo un disco duro en un congelador, debes seguir estos pasos:

1º) Meter el disco duro dentro de una bolsa de plástico con el fin de aislarlo de la humedad. Esto es muy importante ya que, si entrase agua dentro, al condensarse podría hacer más mal que bien. El agua no se lleva bien con la electrónica.

2º) Meterlo dentro del congelador durante un rato, hay quien dice 20 minutos, hay quien dice varias horas, lo importante es que se enfríe y que no te olvides de dónde lo has puesto.

3º) Ten preparado un ordenador en el que descargar la información que quieres recuperar.

4º) Coge el disco duro y, sin sacarlo de la bolsa más que lo necesario para conectar los cables, enchúfalo al ordenador.

Si has tenido suerte, podrás acceder a tus documentos, cópialos rápidamente. Si a mitad de proceso vuelve a fallar puedes intentar repetir el proceso.

Este método, aunque está descrito para discos duros, también puede funcionar con lápices de memoria, yo mismo lo he comprobado con el mp3 de una amiga, todavía no se lo cree.

Si no funciona, plantéate llevarlo a algún especialista: Existen otros muchos tipos de fallos de discos duros y, por fortuna o por desgracia, no todos se arreglan con un congelador. Os animo a intentarlo al menos y, si funciona, lo comentáis por aquí abajo.

¡Hasta pronto!

2 pensamientos en “¿Mala memoria? ¡Al congelador!

  1. Hará un par de años tuve un disco con problemas mecánicos. Llegado este punto sólo te queda mandarlo a un servicio profesional o buscar alternativas imaginativas como esta. Lo metí en el congelador durante un par de horas, lo conecté y conseguí recuperar información. Para conseguir más margen de tiempo opté finalmente por colocar el disco entre dos placas de bolsa nevera😉

    Para evitar tener que hacerlo con el copy de windows (si un sector está mal reintenta demasiadas veces y pierde tiempo) opté por usar algo como: Roadkil’s Unstoppable Copier

    Un saludo!

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