Desnudando a…

JUAN DE LA HUERGA

@JuandelaHuerga

Juan de la Huerga. Periodista (con todo lo que conlleva) y Redactor Deportivo (eficiente) en el Diario de Sevilla. Amante de la buena conversación 1.0, adaptado a las conversaciones digitales y ahora blogguer en “mis LABORES”.

 

 

Me llamo Juan de la Huerga y me dio por el periodismo gracias al deporte; huelga decir que por verlo, no por practicarlo. Llevo en el Diario de Sevilla desde febrero del 99, salvo un periodo de nueve meses (curiosa coincidencia con la duración de un embarazo) en los que aprendí a hacer labores de Cierre (denostada y vital sección en una redacción) en la delegación sevillana de La Razón. Del 98 hacia atrás, fui catando como becario los sinsabores de esta profesión, siempre desde el punto de vista de la prensa escrita. No he probado tele ni radio salvo intervenciones puntuales, he escrito entradas en páginas de colegas (tengolf.es y eldesmarque.com) y desde hace tres semanas tengo uno propio que por supuesto no he creado.

La tecnología y yo tenemos una relación áspera en la que salgo perdiendo a diario. Me gusta el periodismo de calle, de barra de bar, de curiosear y merodear fuera. Eso ahora es tarea complicada por los recortes en las redacciones y a buen seguro por la relevancia adquirida por internet para perjuicio de los testimonios presenciales. Una noticia o un reportaje no es sólo lo que te cuentan, sino lo que tú ves. En fin, tengo 38 años y hablo como un plumilla del siglo XIX. Si Aristóteles dijo que la virtud está en el término medio, no soy nadie para contradecirlo. El avance de las redes sociales debe ir de la mano con el periodismo puro y duro de toda la vida. En mi humilde opinión.

Habiendo pasado por la facultad, como Dios y la sociedad mandan, no creo que el periodista se haga en la carrera. Es más, se forja en las redacciones de periódicos, radios o televisiones. El intrusismo estaba antes a la orden del día y no por eso había malos profesionales. Ahora bien, ya que hay estudios universitarios, habrá que aprovecharlos… cambiando buena parte de lo que allí se imparte y aprendiendo mucho de los grandes periodistas e incluso de las películas que Wilder nos dejó como legado a propósito de esta profesión tan romántica como hoy de capa caída.

No atraviesan un buen momento los medios de comunicación tradicionales (¿acaso sí los modernos?). Tendemos los periodistas a culpar a los empresarios, editores, la implacable irrupción de internet, la crisis general del mundo y la parcial del sector… A todos menos a nosotros mismos. Ya lo dijo Sartre: “El infierno son los otros”. No inculparnos ni ejercer la autocrítica conduce a la vana autocomplacencia. Algo hemos hecho mal, pero ninguno damos con la tecla por preocuparnos más en lanzar los dardos en otra dirección. Ignoro la solución para que los periódicos retomen una senda productiva y desconozco cómo se puede recuperar la calidad y un mucho de objetividad. Este tema está trillado pero hay que incidir: las empresas periodísticas se vendieron al mejor postor, el dinero público de la Administración, y cuando la gallina de los huevos de oro dejó de soltar pasta… todo se ha venido abajo. Ojalá vuelva algo de lo que hubo, ya sea en papel o en internet. Y no me refiero a la publicidad institucional, sino al periodismo curioso, interesante y que incordia.

Todos hoy quieren ser periodistas, opinadores, denunciantes… Doctores tiene la iglesia y cualquiera no puede hacer esto. Se necesitan años para ganarte a una fuente, para aprender a separar el grano de la paja, escribir un texto medio coherente y que aporte algo novedoso en media hora antes de que suene la campana del cierre, volar para terminar una crónica de un partido a las diez de la noche, no creerte al primero que te cuenta una historieta… ¿Lo puede hacer alguien que no sea periodista? Por supuesto, pero necesita un bagaje, años de experiencia. Desde luego, cualquiera que se coloca delante del ordenador o teclea en su iPhone no es periodista por mucho que él lo desee o incluso que su información sirva para que un redactor tire del hilo.

Ya he apuntado que las tecnologías y yo nos llevamos fatal, pero sí me gusta contrastar, indagar, preguntar, contextualizar una historia en la que cada uno cuenta su batalla como le va y como le interesa. Eso me sigue disparando la adrenalina después de 15 años ejerciendo de periodista deportivo. Y, en muchísimas ocasiones, dudar de lo que te dicen.

En estos años de destrucción de empleo para periodistas, mi situación es privilegiada por el mero hecho de disponer de trabajo. Y es duro decirlo después de 55 despidos en la compañía para la que trabajo. Pienso que aún vienen tiempos peores y que lo único que nos queda es reinventarnos, mejor con la ayuda de la tecnología, claro. Algo se nos ocurrirá. Sólo estoy seguro de una cosa: las noticias están fuera, al alcance de la mano, y el modelo de adelgazar las redacciones con el consiguiente empeoramiento de las informaciones conduce directamente al precipicio.

 

Juan de la Huerga

Acerca de auntipdelastic

A un tip de las TIC pretende ser un espacio donde compartir conocimientos y experiencias en el uso de las Nuevas Tecnologías, como ayuda y beneficio a todos aquellos que, de un modo directo o tangencial, hacen uso de ellas, tanto para generar servicios y contenidos como para optimizar los procesos,recursos y capacidades personales y profesionales. TECNOLOGÍA, NEGOCIO Y PERSONAS

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